El silencio se había apoderado del bosque, solo interrumpido por el suave murmullo del viento entre los árboles. Damien y Mía estaban de pie junto a la tumba recién cavada, mirando con ojos vidriosos el féretro que contenía los restos de su amigo y compañero, Dereck. El funeral licántropo estaba a punto de comenzar, un rito ancestral que honraría la memoria de aquel que había caído en la batalla contra las sombras.
Las lágrimas caían libremente por los rostros de Damien y Mía mientras el resto