Capítulo 52
Caio estaba sentado en la sala de estar, apoyado en el sofá, con los pensamientos pasando por su mente demasiado rápido.
Leon podía estar completamente enamorado, pero Caio sabía lo que nadie más sabía: ese matrimonio había comenzado por contrato… y dinero.
— Mierda… — murmuró, frotándose el rostro con las manos.
En ese momento, la puerta se abrió y Rosie entró, sosteniendo una taza de té. Su mirada, dulce y atenta, se dirigió hacia su novio.
— ¿Todo bien, amor? — preguntó, al notar