Capítulo 51
Leon cuidaba de Ísis como si ella fuera un tesoro frágil que el destino le había confiado. Desde el momento en que llegaron a casa, no la dejó sola por mucho tiempo.
La cargó en brazos hasta la habitación, la acomodó con cuidado y colocó las almohadas alrededor de ella, asegurándose de que estuviera cómoda.
— ¿Está mejor así, pequeña sirena? — preguntó, pasando la mano por su cabello.
— Un poco — respondió ella con una sonrisa débil—. Pero estás exagerando.
— ¿Exagerando? — Él rio s