Capítulo 79
Los guardias de seguridad dentro del auto miraron hacia la ventana iluminada del apartamento de Leon, cada uno con su vaso térmico de café en la mano.
— Deben estar allá arriba, calentitos… y cogiendo todo el tiempo — refunfuñó el que estaba en el asiento del pasajero, sacando el celular para ver si el pedido de comida ya había salido del restaurante.
— Nadie puede coger tanto así — replicó el conductor, acomodándose en el asiento.
— Apuesto a que usa tadalafilo. El tipo ya pasó de