Capítulo 4Ísis pensó que era un poco temprano para dormir, así que acercó un sillón cómodo y lo posicionó junto a la cama. Se sentó con un suspiro, se quitó los zapatos y apoyó los pies cansados cerca de los de él, que estaban cubiertos por la manta suave.Lo miró por un instante. Su rostro parecía más tranquilo ahora, aunque cargaba las marcas del tiempo y del dolor.Tomó el libro que había visto antes en la estantería de la sala, de tapa gastada y título en letras doradas medio borradas, y lo abrió en el primer capítulo.Se giró ligeramente hacia él y, con una sonrisa gentil, preguntó:— ¿Al señor le gusta la aventura?Esperó unos segundos. Sabía que él no respondería, pero aun así quería conversar, llenar el silencio.— Este habla de un viajero que se pierde en el desierto y termina encontrando un pueblo misterioso, lleno de secretos... parece interesante.Comenzó a leer en voz baja, con un tono suave, manteniendo el ritmo. Aunque él no entendiera, aunque pareciera ajeno, algo den
Leer más