Capítulo 50
El médico entró en la habitación consultando la tablilla que tenía en las manos antes de acercarse a la cama. Ísis todavía estaba un poco pálida, con la mirada perdida, pero respiraba mejor. Rosie se levantó del sillón junto a la cama y dio un paso adelante, angustiada.
— Doctor… ¿ella va a estar bien? — preguntó preocupada.
Él asintió, ajustando sus gafas.
— Afortunadamente, sí. Fue una intoxicación por monóxido de carbono, pero llegó a tiempo. Menos mal que la encontraron rápido.