Capítulo 49
Leon entró en la oficina de su hermano sin tocar, con el semblante cerrado. Caio levantó los ojos de los papeles sobre el escritorio y arqueó una ceja.
— Qué placer — dijo, recostándose en el sillón y cruzando los brazos—. ¿En qué necesitas, hermano?
Leon cerró la puerta detrás de él y caminó hasta el centro de la habitación.
— Quiero hablar sobre el jardinero.
Caio esbozó una media sonrisa.
— Puedes preguntar lo que quieras.
Leon se quedó en silencio unos segundos, midiendo sus pal