Capítulo 10
Tan pronto como llegaron a casa, Caio ayudó a Rosie a bajar del coche. Ella parecía cansada, con los ojos rojos y el cuerpo exhausto. Él tomó a su hermano y lo colocó en la silla de ruedas mientras hablaba con Rosie.
— Necesitas comer algo y dormir un poco —dijo con suavidad, apartando un mechón de cabello del rostro de ella—. Me sentiré mejor si sé que estás descansando, de verdad.
Rosie intentó protestar, pero él sostuvo sus manos con firmeza.
— Aún tenemos un largo camino por del