El auto ascendió por un sendero flanqueado por robles antiguos, y la silueta de la mansión Meléndez comenzó a recortarse contra el cielo nocturno como un coloso de piedra y soberbia. Victoria sintió que el aire se volvía pesado; aquella era la fortaleza del enemigo, el lugar donde se gestaban los planes que habían asfixiado a su padre durante años.
¿En serio Daniel la estaba llevando allí? ¿Era una provocación o una extraña forma de confianza?
Al bajar del auto, el silencio del lugar solo e