Mas tarde, Victoria aprovechó la ausencia de Daniel para moverse con rapidez. Sus dedos temblaron mientras manipulaba el portarretratos, pero esta vez no hubo dudas: extrajo el sobre con el sello de su madre y lo deslizó en el bolsillo de su abrigo. El corazón le latía con fuerza contra las costillas; sentía que llevaba una bomba de tiempo con ella.
—Necesitamos volver antes, surgió un detalle familiar y tengo que arreglarlo —la voz de Daniel resonó en el salón, haciéndola saltar.
Él la obs