El desayuno transcurría con una tranquilidad poco habitual en aquella imponente residencia. La luz suave de la mañana atravesaba los enormes ventanales del comedor principal, disipando las sombras de la noche anterior e iluminando la pulcra mesa donde Adele, Daniel y Victoria compartían café recién hecho y fruta de temporada. Tras meses de tensiones, la conversación se mantenía sorprendentemente ligera, flotando en una tregua pacífica que parecía sostenerse por sí sola.
Al menos hasta que Vict