Daniel y Julián continuaron avanzando entre el rugido rítmico del gimnasio, abriéndose paso con naturalidad entre los entrenadores de voz ronca y los alumnos concentrados para buscar al hermano mayor de Julián, el dueño y pilar de la academia.
Pero Victoria terminó quedándose atrás. Sus pasos se ralentizaron hasta detenerse por completo porque algo, en mitad de ese caos lleno de energía cruda, había capturado por completo su atención.
A unos metros de distancia, una chica de quizá unos vein