GABRIEL SILVA
—¿Se está tomando las pastillas? —pregunté en cuanto la ama de llaves entró a mi habitación.
Con actitud apesadumbrada y tronándose los dedos, Guillermina respondió: —Sí, señor. En cuanto entré a su habitación escondió el medicamento detrás de ella, pero vi justo cuando se pasó la pastilla. ¿Quiere que la traiga?
—Cuanto antes —respondí con la mirada perdida por la ventana.
Isabella se había atrevido a jugar sucio conmigo, si deseaba evitar embarazarse de mí, recibiría lo contra