Nos quedamos algunos minutos más en la mesa que nos asignaron. Converso con la directora y con los maestros todo el tiempo que puedo, pero la hora avanza y sé que lo mejor es regresar con mi pequeño.
—Bueno, señores, ha sido un verdadero placer compartir con ustedes… pero debo atender a mi hijo —digo mientras me levanto. Nikolaus se pone de pie al mismo tiempo, como si su impulso natural fuera seguir mis pasos.
—Nos veremos pronto —añade el alemán, colocándose a mi lado con una cercanía que me h