Farid.
BADRA.
—Farid… —Abud intentó explicarse rápidamente—. No es así… ella no era de fiar y tú estabas perdiendo la cabeza.
Le sonreí de puro cinismo, aunque lo que más quería era golpearlo hasta que mis manos no dieran para más, pero no tenía tiempo para eso ahora.
—No era tu problema meterte en mis sentimientos Abud, además, confabulaste con mi padre y me hiciste creer otra cosa.
—Lo hice por tu bien… sabes que te aprecio… yo…
—Samir… lleva a la celda a Abud… —lo interrumpí, a estas alturas