Alana.
REGRESO A ÉL.
Estaba tronando mis dedos en este momento, mientras me obligué a caminar en este pequeño despacho para drenar mis nervios.
Había pasado mucho para mí, aunque el resumen era de días desde que su mirada se posó en mí por última vez, y aunque había pensado de mil formas entrar de nuevo a Angkor, no había otra que esta para empezar de cero, y que a la vez me tenía aquí como unan niña de 5 años mientras me temblaba todo el cuerpo.
Tenía un vestido sencillo ahora, unas sandalias