Farid.
IRA CIEGA.
—Decide, hijo… —parpadeé varias veces hacia mi padre, y me obligué a concentrarme un poco, aunque mi deseo era irme lejos de aquí cuanto antes.
Pasé un trago grueso y luego levanté la mirada hacia esas chicas que me sonreían todo el tiempo.
—No tienes que hacer esto… déjalo Remuel… —Badra intervino tomando mi mano, que miré durante largos segundos, y luego toqué con mi otra mano.
—Lo haré madre, solo dame unos segundos…
—Pero, Farid… —ella apretó adelantándose—. Sabes que esto