Lorenzo
¡Hasta aquí aguanté esta mierda!
No resisto ver a mi hija lastimada, no soporto verla llorar. Aquí ya no esta a salvo. No puedo permitir que la dañen.
Nos vamos a Madrid. Allá puedo defenderme mejor de los ataques, es como si en este país me sintiera vulnerado por todo el maldito entorno y eso, no me pasa en mi tierra. Saco una maleta enorme de bajo la cama para empacar todo lo que necesito llevarme, siento la mirada de Liliana sobre mí y ni siquiera volteo a verla.
—Empaca, tía. Nos va