Liliana
Siento el calor que emana su pecho y eso me da fuerzas para continuar. Poco a poco vuelvo a respirar con tranquilidad, ya la presencia de Marcela con su aire peligroso me parece ahora efímera cuando me miro en sus preciosos ojos castaños, que se ven más oscuros que antes.
Sus últimas palabras resuenan en mi cabeza y es lo que más ánimo me da. Se que no me lastimará y es porque no está interesado en mi de manera romántica, es más bien como una amistad lejana, pero escuchar que: “nadie no