Liliana
—¡No!
—Liliana por favor ¿de verdad vas a negarte luego del terreno que hemos ganado con ella? —lo miro con ojos entrecerrados, es un idiota.
—Si, Lorenzo. Me estoy negando, me duele la cabeza —le sonrío —. Tengo malestar de gripe —miento descaradamente.
—Eso es mentira y lo sabes —me señala con seriedad —. Se que la regué contigo y quiero que me perdones ¡tienes que perdonarme en algún momento! ¿sabes? —me habla con los dientes apretados creyendo que me amedrentará.
Lo miro con toda la