Lorenzo
Me recuesto de nuevo al espaldar del asiento. Agradezco a la chica que me sirve algo para comer y mis ojos se van directamente a los de Liliana que se encuentra entretenida con mi hija y la comida. Tiene un vaso enorme con jugo de fresas, cereal y panecillos con azúcar rellenos de jamón y queso.
¡Y en la casa se rehúsa a comer!
—¡Baño, Lili! ¡Necesito ir al baño! —se nota apurada, no sé qué hacer —¡ahora mismo! —exclama la niña de repente, moviéndose inquieta sobre el regazo de Liliana.