Liliana
Dejo a la desagradable mujer en el vestíbulo sin siquiera mirar atrás. No me interesa tener un altercado con ella porque Lorenzo confía en que ella es la doña perfecta con todo y sus malas intenciones, pero que se olvide porque ahora no voy a ser una simple mujer casada por contrato. De ahora en adelante voy a darme mi lugar en esta casa, en la vida de María de los Ángeles y eso incluye a mi “nuevo esposo” también.
Continúo con la cara en alto y con María de la mano hacia la cocina. La