Edgar.-
¿Descartarme? ¿A mí?
Veía a Madison alejarse hacia la mansión con la barbilla levantada y esa insolencia que solo ella posee, sentí un incendio devorando mi lógica.
Después de haber borrado todo lo que la podría avergonzar, lo que la podría hacer perder su carrera, su nombre después de haberle salvado la vida. Ella se atreve a decirme que su hijo… no llevaría mi apellido.
— Ya verás…
Entré a mi despacho y cerré la puerta con un golpe seco que hizo vibrar los monitores.
Me aflojé la