Consecuencias...
Madison.-
Los días pasan y mi cuerpo reclamaba su nueva forma.
Ya no podía seguir ocultándolo bajo ropa holgada o excusas de cansancio.
— Hoy es el día, Madison –dijo Edgar sin girarse, estaba de pie junto a la ventana observando el horizonte con esa intensidad gélida que lo caracteriza–. Es hora de que el mundo sepa que estás embarazada, no puedes seguir usando esos corsés ajustados o esa ropa ancha ya no tiene sentido.
— Tienes razón –sentí un nudo de aprensión en el estómago, no solo por