Edgar.-
Todo está saliendo a pedir de boca, no podía estar más satisfecho.
Siempre dicen que la paciencia es un lujo, para personas como yo pensé que eso solo lo decían los perdedores pero, estoy obteniendo mi recompensa.
Aunque no me agrada la idea de ser el padre de la bastardita de Winter, pero será mi arma contra él, la estocada final. Si hago que esa niña crezca odiándolo, ya no le quedará nada más que suicidarse en prisión.
Solo debo acabar con el único que puede echar mis planes abajo