Madison.-
Debía salir de esa casa, no tenía la intención de toparme con Edgar, no sé desde cuando me volví tan cobarde.
Sin embargo el aire en mi oficina estaba cargado con el aroma del café y el peso de esa mentira que acababa de consolidarse.
Me froté las sienes tratando de borrar la imagen de Todd, su mirada ¡Dios, su mirada! Me perseguía. Edgar había sido brutal y aunque su protección me mantenía a salvo de la bruja de su madre su forma de marcar territorio me hacía sentir como un objeto