Damián.-
Sentí el olor del sudor no solo el de mi cuerpo…la angustia me estaba dejando sin aliento, mi cuerpo no podía moverse ni defenderse, solo escuché la voz de Tom para que todo en mí se paralizara.
Vi su figura aunque borrosa acercarse a mí solo quería apartarlo, levantarme y alejarme de él pero no podía hacerlo. Un sonido agudo muy insistente comenzó a sonar trayéndome de vuelta a la realidad.
Los latidos de mi corazón estaban muy acelerados, desperté sobresaltado aunque la habitación estaba fría mi cuerpo sudada como si estuviera a mil grados, deslicé mi mano sobre mi frente, completamente mojada.
Miré a mi alrededor había anochecido, el sonido que me trajo de vuelta era el respirador que estaba unido al cuerpo de mi hermano.
— Maldita pesadilla –susurré como si Alex fuera a despertar con mi voz.
Aún no podía creerlo, Alex no estaba bien lo único que lo mantenía con vida era esa máquina el disparo hizo mucho daño en su organismo, la bala nunca salió perdió demasiada sangr