Damián.-
El sonido de la ambulancia me hizo despertar, los golpes en la puerta se oían lejanos.
— ¡Damián, Damián despierta! –por un momento pensé que era parte de mi pesadilla recurrente–. ¡Damián, despierta es Susana! –cuando escuché el nombre de mi nana, mis ojos se abrieron, estaba confundido–. Damián, vi a Tom con el rostro desencajado por la preocupación.
Y entonces no pude moverme, la imagen fue clara, mi nana estaba sobre una camilla mientras los paramédicos la atendían.
— ¡NANA! –