Todd.-
Abrí la puerta de mi departamento con pesadez, después de regresar de Canadá no deseaba ver a nadie por lo menos esta noche al abrir la puerta me encuentro con dos enormes maletas plantadas justo en la entrada.
— Al fin llegas –Beatrice se levanta del sofá perfectamente lista para irse, aún continuaba con el rostro pálido –me voy a ir, no sirve de nada que sigamos casados.
Se quitó la argolla dejándola sobre la mesa de centro.
— Es la primera vez que dices algo sensato, Beatrice pero