Todd.-
Sabía que Madison seguía amándome como yo a ella, no quería soltarla y la aferré a mi cuerpo con tanta fuerza que podría asfixiarla.
Y entonces vi su mano reposando sobre mi pecho y los anillos adornando su dedo.
Los celos me invadieron de inmediato, lo toqué y el movimiento la hizo despertarse.
— ¿En verdad te casaste con él? –el tono de mi voz salió más duro de lo que esperaba.
— Sí –respondió tensando su cuerpo–. Sé que debo resolverlo… solo dame tiempo.
— ¿Debo quedarme de brazo