Madison.-
— Estás muy nerviosa –observó Edgar mientras pasaba la mopa de algodón sobre su cuello.
— No… estoy bien ¿No me dirás quién te hizo ese rasguño?
— No fue nadie, ya te lo dije ¿por qué nunca me crees? –noté como el tono de su voz cambió a algo más intimidante, sabía que no podía provocarlo y no dejó de pensar en esa llamada de Alex no me llamaría si no fuera importante.
— Claro que te creo, Edgar solo pienso que, deberíamos tenernos la confianza suficiente para contarnos todo esa es