Capítulo 70 —Mi mujer
Alessia respiraba con dificultad, sintiendo el latido de Enrico todavía dentro de ella. Se giró lentamente, mirándolo con esa mezcla de odio y adoración que solo él lograba arrancarle.
—Eres un animal, Conti —murmuró ella, su voz apenas un hilo—. Pero si crees que esto me hace sumisa, es que todavía no has entendido nada de las mujeres de mi familia.
Enrico sonrió, una expresión de triunfo y hambre renovada. Se inclinó y volvió a atrapar sus labios, esta vez con una lentitu