Capítulo 51—El precio de un pueblo y el valor de la sangre
El silencio de la suite presidencial fue interrumpido por el sonido pesado de las puertas dobles al abrirse. El Diablo entró con esa zancada poderosa que parecía reclamar cada centímetro de suelo que pisaba. Se detuvo en seco al ver a Dominic sentado frente al ventanal, con la mirada perdida en las sombras de una Roma que empezaba a despertar.
—Dominic —la voz de Roman vibró en la estancia, profunda y cargada de una intuición que los año