Capítulo 52 —Rutas de Escape y Velorios de Vida
El Penthouse se había transformado en un mausoleo de lujo. Enrico permanecía de pie frente al inmenso ventanal, con una botella de whisky que ya empezaba a vaciarse y la mirada perdida en las cúpulas de una Roma que se burlaba de su soledad. El aire, denso y cargado, todavía conservaba ese aroma que se le había instalado en los pulmones como un veneno dulce: la mezcla de vainilla de su piel, el sudor del esfuerzo y ese rastro metálico y eléctrico q