Capítulo 49 —El peso de la corona
El silencio que siguió al estallido de pasión fue denso, cargado del olor a sexo y a una despedida que todavía flotaba en el aire. Enrico se incorporó con lentitud, sus músculos tensos relajándose bajo la luz mortecina de la noche. Sin decir una palabra, se levantó de la cama, dejándola sola entre las sábanas revueltas.
Alessia lo vio salir de la habitación, caminaba con esa elegancia depredadora que lo caracterizaba, incluso en su desnudez. Se sintió repentinam