Capítulo 37 —El Peso de la Lealtad
El silencio en la suite después de la partida de Alessia no era de paz, sino de una tensión eléctrica que amenazaba con hacer estallar los cristales de los ventanales. Dominic Russo caminaba de un lado a otro, con los puños cerrados y la respiración pesada, mientras Roman Adler, impasible, terminaba el resto de su bebida con una calma que resultaba insultante para el estado de nervios de su amigo.
Dominic se detuvo en seco y lo señaló con un dedo cargado de acu