Capítulo 130 —El Peso del Oro
El estruendo de los fusiles de asalto en el exterior de la propiedad cesó de golpe, dejando un vacío sonoro que solo fue ocupado por el siseo del viento invernal filtrándose por las grietas del ala este. Los guardias periféricos de Christian Roger habían sido borrados del mapa con la precisión que caracterizaba a los hombres del Diablo. Adentro, en la suite principal, el aire seguía pesado, saturado de ese olor ferroso, espeso y caliente que deja la muerte cuando se