Capítulo 123 —Tráemela
El zumbido constante de los monitores médicos era el único sonido que rompía el silencio. El olor a antiséptico, a soluciones intravenosas y a sangre limpia flotaba en el aire acondicionado. Sobre la cama, Enrico Conti parecía una sombra del gigante que solía ser. Los dos balazos en la espalda y los tres que le habían perforado el abdomen lo mantenían completamente postrado, atado a una red de tubos, drenajes y cables que registraban los latidos erráticos de su corazón he