Capítulo 110 —No solo la mano
La cena avanzó sobre un hielo sumamente delgado. Alessia apenas había probado bocado, manteniendo una rigidez elegante y limitándose a observar el tablero. El silencio que se instaló tras el último cruce de palabras fue la señal perfecta. Natalia miró el plato vacío de su marido y luego a su hija, rompiendo la densa quietud con un gesto de complicidad femenina.
—Acompáñame a buscar el postre a la cocina, Alessia —pidió Natalia, levantándose con gracia—. Dejemos que