Capítulo 109 —La Mesa de los Lobos
La camioneta que los había ido a buscar al aeropuerto cruzó el último control de seguridad perimetral, dejando atrás los portones de hierro forjado que custodiaban el imponente predio. Alessia observó a través del cristal tintado la silueta de la propiedad de su padre. Al detenerse el vehículo, Enrico no esperó a que los hombres de seguridad del Diablo abrieran su puerta; se bajó con una familiaridad gélida, abotonándose la chaqueta de sastre con un movimiento