Capítulo 10 —Fantasías a medianoche
Narrador:
Alessia no pegó el ojo en toda la noche.
Acostada en la inmensa cama del dormitorio principal, envuelta aún en la sudadera de Enrico que olía exasperantemente a él, se removía entre las sábanas de seda italiana. El clic del cerrojo que había echado al entrar le daba una falsa sensación de seguridad, pero la verdadera amenaza no estaba detrás de la puerta de madera noble; estaba dentro de su propia cabeza.
Tenía la muñeca derecha palpitando de dolor.