Por la tarde.
Jenna se encontraba recostada em la cama, sumergida en las páginas de uno de sus libros favoritos. Era una tarde tranquila, la primera en mucho tiempo, ideal para disfrutar de una buena lectura.
Por su parte, David, como de costumbre, se hallaba en su despacho, trabajando en algunos asuntos de la empresa y hablando con Martin, el tío de Jenna, intentando organizar todo para poder explicarle a Jenna cómo funcionaba todo y que ella pudiera empaparse de los temas relacionados con la