CAPÍTULO 80 – Un nuevo movimiento.
Cuando Jenna llegó a la mansión, se sentía sumamente inquieta. No sabía cómo tomaría David la información que tenía para darle, pero sabía que tenía que decírselo. No podía ocultarlo mucho tiempo más.
Sin perder tiempo, después de quitarse los zapatos y colocarse unas zapatillas de andar por casa, se encaminó directamente al despacho, en donde, como había imaginado, se encontraba David, sentado tras el escritorio mientras trabajaba en el ordenador.
—Permiso —dijo Jenna, al abrir la puerta.
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