Una semana más tarde.
Noah, poco a poco, había comenzado a mostrar signos de mejoría. Si bien los médicos habían considerado que lo mejor era mantenerlo en coma, por el momento, Jenna no podía evitar sentir un atisbo de esperanza, al ver que su pequeño luchaba con uñas y dientes por salir adelante.
Sin embargo, a pesar de los avances en la salud de su hijo, Jenna no se permitía bajar la guardia, por ningún motivo, y pasaba todo el tiempo posible en el hospital, atenta; aun cuando los guardias