Esa tarde, en la habitación de Rachel.
Jenna se encontraba frente al espejo, acomodándose la blusa negra que había escogido. Sus manos temblaban ligeramente. No estaba segura de que pudiera dar el cien por ciento de su talento. Después de todo, su mente estaba llena de preocupaciones.
Sin embargo, se obligó a inspirar profundamente, buscando relajarse. Pese a su nerviosismo, estaba segura de dar, como siempre, lo mejor de sí misma.
Mientras tanto, Rachel, quien se encontraba sentada en la cama