Jenna atravesó los jardines de la villa con Noah y las maletas en sus manos, mientras su corazón latía con fuerza, al punto en el que sentía que se le saldría del pecho. Sentía que con cada paso que daba en dirección a la valla, más se alejaba del hombre que, pese a todo, amaba.
No sabía qué haría a partir de ese momento, pero lo que sí tenía presente era que debía proteger a su hijo y a sí misma de la toxicidad que los había envuelto desde que David Whitmore había llegado a sus vidas.
Mientr