David y Jenna intercambiaron una mirada, cargada de tensión, por unos segundos, tras los cuales David avanzó hacia Jenna con el rostro desfigurado por la ira y la desconfianza que habían germinado nuevamente en él.
—¿Es que no me escuchaste? —preguntó David, con su voz resonando en la amplia sala—. Quiero que me cuentes toda la verdad. ¡Ahora!
—¿Qué quieres que te cuente? ¿Acaso dudas del análisis de ADN que tú mismo solicitaste? —preguntó Jenna, mirándolo con incredulidad. No podía entender