Siete días más tarde.
Una semana después de la llegada de Ronald y Susan a la mansión, temprano por la mañana, Jenna se encontraba trasteando en la cocina, preparando el desayuno, con la misma destreza y atención de siempre.
A pesar de la tensión que sentía a su alrededor, Jenna se había esforzado en mantener una actitud atenta y amable para con sus ahora suegros; pese a que sabía que esto sería especialmente difícil con Susan, quien se había encargado de demostrarle, una y otra vez, que ella