Al escuchar esto, David y Jenna se dieron la vuelta hacia la entrada, en donde una pequeña pero imponente figura se recortaba contra la luz del pasillo.
—¿Qué te pasa, David? ¿Te has vuelto completamente loco? —gritó Susan, la madre de David, con los ojos brillando de ira.
El juez de paz, visiblemente incómodo, dio un paso atrás, mientras David y Jenna intercambiaban una rápida y preocupada mirada. ¿Qué diablos hacía Susan Whitmore allí? ¿Cómo diablos se había enterado de que se casarían en ese