Una vez llegaron a la villa, tras salir del Registro Civil, David y Jenna se adentraron en la mansión en silencio, envueltos por una palpable tensión.
David, sin siquiera mirar a su ahora esposa, se encaminó directamente a su despacho.
Inquieta, Jenna lo observó marcharse y, tras soltar un suspiro cansado, decidió pasar por la cocina, en busca de algo para comer, antes de subir a su dormitorio. ¡Se sentía agotada! ¡Había pasado tanto en tan poco tiempo!
En cuanto David se adentró en el estudio,